lunes, 24 de octubre de 2016

Crítica: Close to the Edge-Yes


Close to the Edge-Yes (1972)




Tras la incorporación a la banda de Steve Howe para “The Yes Album” y de Rick Wakeman para “Fragile”, ambos de 1971, la formación clásica de Yes ya estaba completa (Junto a Jon Anderson, Chris Squire y Bill Bruford, que la habían fundado). El último disco había sido un éxito masivo, apoyado por la gran popularidad del tema que abre el álbum, “Roundabout”, llegando a los diez discos más vendidos del momento a ambos lados del atlántico. También marcaría la primera colaboración del grupo con Roger Dean, quien se haría cargo de las portadas de los álbumes por la gran mayoría del resto de la carrera de la banda (también se haría muy conocido por realizar los artes de tapa de Asia en los 80’).

El single de “Fragile”, “Roundabout”: 




Para 1972 ya mucho grupos de la época habían publicado canciones que ocupasen una cara entera del álbum, como fue el caso de Genesis con Supper’s Ready, ELP con Tarkus o Pink Floyd con Echoes. Yes, siendo uno de los grupos más ambiciosos de la época no podía quedarse atrás, y aprovecho la oportunidad para hacerlo también. Así abrieron el álbum con la pista titular, una obra de casi 20 minutos de duración que hasta el día de hoy es probablemente considerada por la mayoría de los fanáticos y por los mismos miembros de la banda como la mejor canción del grupo.

               Yes en vivo en 1971:




La misma tiene cuatro movimientos (The Solid Time of Change, Total Mass Retain, I get up I get Down y Seasons of Man). El primero cuenta con la introducción instrumental brillante, de cuatro minutos de duración, que arranca con un jazz-fusión electrizante para terminar con el riff principal del tema, a cargo Steve Howe. La melodía principal del tema es sublime y ayuda que Jon Anderson ofrezca una de las mejores performances vocales de su carrera, ayudado por los fantásticos arreglos de Steve Howe y la increíble sección rítmica por parte de Chris Squire y Bill Bruford. La sección de “I Get up I Get Down” es la más tranquila de la canción (y del álbum), con Anderson cantando una melodía muy relajante y los teclados de Rick Wakeman acompañando de maravilla creando una atmósfera única. Luego el tecladista se luce con uno solo monumental hasta que vuelve la melodía y el riff principal, ahora con mucha más distorsión para concluir la canción con una versión mas alargada del estribillo, que es probablemente el climax del álbum.


La pista titular del álbum:





La difícil tarea de suceder a la pista titular la tiene “And You And I”, y no decepciona. Se trata de una hermosa balada acústica, también dividida en cuatro movimientos diferentes. Empieza con una agradable sección de guitarra acústica a la que de a poco se le van sumando la batería, el teclado, el bajo y finalmente la voz. La melodía es suave y muy tranquila, siendo sin duda una de las más emotivas del catálogo de la banda. Tras el estribillo, llega el mejor momento de la canción, con una sección instrumental con teclado y guitarra slide que crean uno de los pasajes más hermosos del álbum. Luego vuelve la melodía original pero con unas variaciones menores, en donde se destacan las increíbles líneas de bajo de Chris Squire. Finalmente vuelve una sección instrumental bastante parecida a la anterior, que redondea de forma brillante la canción.


           El segundo corte del ábum, “And You and I”: 



“Siberian Khatru” es la última canción del álbum y la más corta. Arranca con un riff de guitarra sensacional, con un sonido muy funk, que es seguido por un pasaje instrumental brillante. El riff principal del álbum es de los más pegadizos de la banda, pero el highlight  de la canción es el pasaje instrumental alrededor del minuto tres, dominado principalmente por la guitarra slide de Howe y el teclado de Wakeman, tras finalizar esa sección vuelve el riff de la intro creando una sensación de unidad fantástica.


            Siberian Khatru, que cierra el álbum




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